El mundo del pop está consternado. En concreto, el mundo de ese pop para jóvenes y adolescentes encuadrado por grupos como New Kids on the Block o Take That. Los terceros en discordia de este suculento pastel discográfico y mediático lo constituían los cinco chicos irlandeses de Boyzone con sus dos vocalistas como mascarones de proa, Ronan Keating y Stephen Gately (atractivos pero de voz justita). Es este último el que sorprendió a propios y extraños al ser encontrado muerto en el apartamento que poseía en Cala Llamp, en el mallorquín Port d´Andratx, junto a su marido. Contaba treinta y tres años de edad.
De momento no hay mayores novedades sobre las circunstancias de la muerte. Todo apunta a que tras una larga noche de fiesta, él y su compañero Andrew Cowles (con quien se casó en el 2006 en una ceremonia civil) se retiraron a su domicilio a altas horas de la madrugada del domingo, en compañía de un ciudadano búlgaro de 25 años. Según informaban ayer medios periodísticos británicos, su marido se encontró el cuerpo del cantante el domingo al mediodía en una extraña "posición de plegaria", en cuclillas en el suelo y con la cara contra una almohada del sofá. Los inefables tabloides ingleses adelantaban que el resultón cantante irlandés podría haber fallecido ahogado en su propio vómito.
Un final trágico para un artista que se había convertido en una estrella para amplias audiencias adolescentes y juveniles de Irlanda y Gran Bretaña. Gately, junto a Ronan Keating, era uno de los dos vocalistas - de hecho él era la segunda voz- del grupo, antes de que este se disgregase en el 2000. Esta ruptura se produjo - dicen algunos-después de que Gately decidiera el año anterior asumir públicamente su condición de homosexual, una toma de postura que sorprendió y desilusionó a las legiones de adolescentes femeninas que tenían a ese grupo de chicos guapos como una de sus prioridades vitales, es decir, que hizo tambalear a su principal fuente de fans. No hay que olvidar que el grupo ha vendido más de diez millones de discos y que en el decenio de 1990 se convirtió en uno de los fenómenos musicales más exitosos de Irlanda junto a los U2.
Durante su travesía en solitario, Gately publicó el compacto New beginning, que huía ligeramente del encasillamiento de Boyzone. Con todo, el grupo, ya no tan adolescente, se reunificó el pasado año aunque no produjo los réditos artísticos y económicos esperados.


