Su nombre aparece en los carteles de las autopistas de Carolina del Sur. "Juanita Goggins highway", rezan la placas de color verde y letras blancas. ¿Quién era Juanita Goggins? Murió esta semana, a los 75 años de edad, sola en su casa de Columbia. Murió de frío, por congelación, tras el inesperado bajón de las temperaturas de hace unos días. Los vecinos se sintieron molestos cuando vieron llegar A la policía y forzar unas de las ventanas del rancho de esa mujer de la que no sabían nada, y a la que miraban con recelo en su solitario mundo. También se preguntaban, ¿quién era?
Ahora, cuando han sabido la la respuesta, esos mismos vecinos se lamentan de su ignorancia. Se sienten culpables por su su poca solidaridad - ninguna, mejor dicho-con esa mujer solitaria, posiblemente derrotada por una enfermedad mental. Culpables por permitir que una mujer que forma parte de la historia de Estados Unidos se combustiera sin compañía alguna, sin agua corriente y sin calefacción. Demasiado tarde.
Juanita Goggins fue una de las pioneras en la lucha por los derechos civiles. En 1974 se convirtió en la primera mujer negra elegida para la cámara legislativa de Carolina del Sur, uno de los grandes estados esclavistas y que más resistencia puso en el mantenimiento de sus posturas. Muchos de los lugareños se han enterado del verdadero perfil de Juanita una vez que han leído los obituarios. En los setenta, en el pico de su carrera política, visitó en dos ocasiones la Casa Blanca para entrevistarse con el presidente Jimmy Carter.
Durante sus tres legislaturas, esta demócrata colaboró en la aprobación de proyectos para mejorar la escuela pública y la sanidad. Se convirtió en la primera afroamericana nombrada para la comisión de derechos civiles de EE. UU.
Su familiares, con los que no mantenía una relación fluida, creen que en los últimos años desarrolló algún tipo de demencia. Salía muy poco de casa, salvo en ocasiones para ir a comprar. En 16 años puerta con puerta, Erskine Hunter, de 83 años, sólo entró en una ocasión en su hogar, y lo hizo para arreglarle un problema con la calefacción. "Si llamabas al timbre, te paraba en el umbral de su casa, no permitía el acceso a nadie", añade. "Si hubiera sido más receptiva, tal vez la habríamos ayudado", dicen para consolarse algunos de estos vecinos.

