En el centro del barrio Josefov de la capital checa se halla uno de los cementerios más sobrecogedores e impactantes del mundo: el Antiguo Cementerio Judío. Pese a su pequeñez, el Starý zidovský hrbitov alberga hasta 12.000 sepulturas (aunque muchos más cadáveres), inhumaciones que se practicaron desde el año 1439 hasta el 1787. Y es que durante más de tres siglos este era el único lugar en Praga donde se permitía enterrar a los judíos.

Laura Padgett/ FLICKR
Datos de interés
Nombre: Starý zidovský hrbitovDirección: U starého hřbitova 3a 110 00 Praha 1, Praha, Czech Republic
Teléfono: +420 221 711 511
Web: www.jewishmuseum.cz
Las piedras, lápidas frías, mohosas, caídas y gastadas por el tiempo, confieren a este cementerio un inquietante pero especial encanto y hacen que el foráneo se recoja en una atmósfera fúnebre de respeto y solemnidad. Quizás una de las comunes sensaciones que se despiertan en el visitante sea el caos, al ver tanta lápida desordenada, torcida y apilada una sobre otra. Todo es resultado de la antigüedad, del aprovechamiento del terreno y de la imposibilidad de extender la necrópolis ni de exhumar los cadáveres. Debido a la falta de espacio hay lugares del cementerio donde se han apilado más de diez cadáveres, nuevos sobre antiguos, echando tierra sobre tierra.
Para los judíos este es un lugar de peregrinación, ya que este cementerio es la última morada de personajes ilustres de la vida judía como el rabino Jehuda Low Ben Becalel (a quien la leyenda atribuye la creación del Golem, el personaje imaginario de barro que defendía el ghetto), el erudito David Gans o el rabino David Oppenheim. Se dice que Franz Kafka era asiduo a pasear por este recinto y que Hitler no lo destruyó para que sirviera de "museo del pueblo extinguido".
Es curioso para el visitante que desconozca la práctica el encontrar sobre las lápidas pequeños pedruscos encima, y es que las piedras tienen una particular importancia en la fe judía: como las tumbas judías no pueden ser levantadas, en recuerdo del difunto se ponen piedras en lugar de flores. En ocasiones las piedrecitas hacen de peso para que no se vuelen pequeños trozos de papel con algún mensaje escrito para el difunto. Es por eso que otra de las sensaciones del visitante en este cementerio sea el abandono o el "descuidado cuidado", al estar rodeado de frondosos robles y castaños y al no ver ninguna flor... pero nada más lejos de la realidad.



